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La Santa Misa - Oraciones
Oraciones

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Letanía lauretana
  • Oraciones para antes de la misa.

    - Comunión espiritual
    Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra Santísima Madre, con el espíritu y fervor de los santos.

    - Ofrecimiento de uno mismo (San Ignacio de Loyola)
    Tomad Señor y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer, Vos me lo disteis, a Vos, Señor, os lo devuelvo, todo es vuestro, disponed de ello conforme a vuestra voluntad, dadme vuestro Amor y Gracia que esto me basta sin que os pida otra cosa.

    - Acto de fe
    ¡Señor mío, Jesucristo!, creo firmemente que estáis realmente presente en el Santísimo Sacramento con vuestro Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.

    - Acto de esperanza
    Espero, Señor, que ya que os dais todo a mí en este Sacramento, usaréis conmigo de misericordia y me otorgaréis las gracias que me son necesarias para mi eterna salvación.

    - Acto de caridad
    Dios mío, te amo con todo mi corazón, con toda mi alma, con todas mis fuerzas y sobre todas las cosas, por ser infinitamente bueno e infinitamente amable, y a mi prójimo como a mí mismo, por tu amor.

    - Acto de adoración
    ¡Señor!, yo os adoro en este Sacramento y os reconozco por mi Creador, Redentor y soberano Dueño, sumo y único Bien mío.

  • Oraciones para después de la misa.

    - Oración de Sto. Tomás de Aquino

    Te adoro con devoción, Dios escondido,
    oculto verdaderamente bajo estas apariencias.
    A ti se somete mi corazón por completo,
    y se rinde totalmente al contemplarte.

    Al juzgar de ti se equivocan la vista, el tacto, el gusto,
    pero basta con el oído para creer con firmeza;
    creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios;
    nada es más verdadero que esta palabra de verdad.

    En la cruz se escondía sólo la divinidad,
    pero aquí también se esconde la humanidad;
    creo y confieso ambas cosas,
    y pido lo que pidió el ladrón arrepentido.

    No veo las llagas como las vio Tomás,
    pero confieso que eres mi Dios;
    haz que yo crea más y más en ti,
    que en ti espere, que te ame.

    ¡Oh memorial de la muerte del Señor!
    Pan vivo que da la vida al hombre;
    concédele a mi alma que de ti viva,
    y que siempre saboree tu dulzura.

    Señor Jesús, pelícano bueno,
    límpiame a mí, inmundo, con tu sangre,
    de la que una sola gota puede liberar
    de todos los crímenes al mundo entero.

    Jesús, a quien ahora veo escondido,
    te ruego que se cumpla lo que tanto ansío:
    que al mirar tu rostro cara a cara,
    sea yo feliz viendo tu gloria.

    Amén.
    Adoro te devote, latens Deitas,
    Quae sub his figuris vere latitas;
    Tibi se cor meum totum subiicit,
    Quia te contemplans, totum deficit.

    Visus, tactus, gustus in te fallitur,
    Sed auditu solo tuto creditur;
    Credo quidquid dixit Dei Filius,
    Nil hoc verbo veritatis verius.

    In Cruce latebat sola Deitas.
    At hic latet simul et humanitas:
    Ambo tamen credens, atgue confitens,
    Peto quod petivit latro paenitens.

    Plagas, sicut Thomas, non intueor,
    Deum tamen meum te confiteor:
    Fac me tibi semper magis credere,
    In te spem habere, te diligere.

    O memoriale mortis Domini,
    Panis vivus vitam praestans homini:
    Praesta meae menti de te vivere,
    Et te illi semper dulce sapere.

    Pie pellicane Iesu Domine,
    Me immundum munda tuo Sanguine:
    Cuius una stilla salvum facere
    Totum mundum quit ab omni scelere.

    Iesu, quem velatum nunc aspicio,
    Oro, fiat illud, quod tam sitio,
    Ut te revelata cernens facie,
    Visu sim beatus tuae gloriae.

    Amen.

    - Oración de Sto. Tomás de Aquino
    Gracias te doy, Señor Santo, Padre todopoderoso, Dios eterno, porque a mí, pecador, indigno siervo tuyo, sin mérito alguno de mi parte, sino por pura dignación de Tu misericordia, te has dignado alimentarme con el precioso Cuerpo y Sangre de tu Unigénito Hijo mi Señor Jesucristo. Suplícote que esta sagrada Comunión no me sea ocasión de castigo, sino intercesión saludable para el perdón: sea armadura de mi fe, escudo de mi buena voluntad, muerte de todos mis vicios, exterminio de todos mis carnales apetitos, y aumento de caridad, paciencia y verdadera humildad, y de todas mis virtudes: sea perfecto sosiego de mi cuerpo y de mi espíritu, firme defensa contra todos mis enemigos visibles e invisibles, perpetua unión contigo, único y verdadero Dios, y sello de mi muerte dichosa. Ruégote que tengas por bien llevar a este pecador a aquel convite inefable, donde Tú, con tu Hijo y el Espíritu Santo, eres para tus Santos luz verdadera, satisfación cumplida, gozo perdurable, dicha consumada y felicidad perfecta. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.

    - Aspiraciones de San Ignacio
    Alma de Cristo, santifícame.
    Cuerpo de Cristo, sálvame.
    Sangre de Cristo, embriágame.
    Agua del costado de Cristo, lávame.
    Pasión de Cristo, confórtame.
    ¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
    Dentro de tus llagas, escóndeme.
    No permitas que me aparte de Ti.
    Del maligno enemigo, defiéndeme.
    En la hora de mi muerte, llámame.
    Y mándame ir a Ti,
    Para que con tus santos te alabe y bendiga.
    Por los siglos de los siglos. Amén.

    - Oración a San Miguel Arcángel
    San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla: se nuestro amparo contra la maldad y asechanzas del demonio. Pedimos suplicantes que Dios lo mantenga bajo su imperio; y tú, Príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan por el mundo tratando de perder a las almas. Amén.

    - Te Deum

    Te Deum laudámus:
    te Dóminum confitémur.

    Te ætérnum Patrem,
    omnis terra venerátur.

    Tibi omnes ángeli, tibi cæli
    et univérsæ potestátes.

    Tibi chérubim et séraphim
    incessábili voce proclámant:

    Sanctus, Sanctus, Sanctus
    Dóminus Deus Sábaoth.

    Pleni sunt cæli et terra
    maiestátis glóriæ tuæ.

    Te gloriósus
    Apostolórum chorus,
    te prophetárum laudábilis númerus,
    te mártirum candidátus laudat exércitus.

    Te per orbem terrárum
    sancta confitétur Ecclésia,

    Patrem imménsæ maiestátis,
    venerádum tuum verum et únicum Fílium:
    Sanctum quoque Paráclitum Spíritum.

    Tu rex glóriæ, Christe.
    Tu Patris sempitérnus es Fílius.

    Tu, ad liberándum susceptúrus hóminem,
    non horruísti Vírginis uterum.

    Tu, devícto mortis acúleo,
    aperuísti credéntibus regna cælórum.

    Tu ad déxteram Dei sedes
    in glória Patris.

    Iudex créderis
    esse ventúrus.

    Te ergo quæsumus,
    tuis fámulis súbveni,
    quos pretióso sánguine redemisti.

    Ætérna fac cum Sanctis tuis
    in glória numerári.

    Salvum fac pópulum tuum, Dómine,
    et bénedic hereditáti tuæ.

    Et rege eos,
    et extólle illos usque in ætérnum.

    Per síngulos dies benedícimus te;
    et laudámus nomen tuum in sæculum,
    et in sæculum sæculi.

    Dignáre, Dómine, die isto
    sine peccáto nos custodire.

    Miserére nostri, Dómine,
    miserére nostri.

    Fiat misericórdia tua,
    Dómine, super nos,
    quemádmodum sperávimus in te.

    In te, Dómine, sperávi:
    non confúndar in ætérnum.

    A ti, oh Dios, te alabamos,
    a ti, Señor, te reconocemos.

    A ti, eterno Padre,
    te venera toda la creación.

    Los ángeles todos, los cielos
    y todas las potestades te honran.

    Los querubines y serafines
    te cantan sin cesar:

    Santo, Santo, Santo es el Señor,
    Dios del universo.

    Los cielos y la tierra
    están llenos de la majestad de tu gloria.

    A ti te ensalza
    el glorioso coro de los apóstoles,
    la multitud admirable de los profetas,
    el blanco ejército de los mártires.

    A ti la Iglesia santa,
    extendida por toda la tierra, te proclama:

    Padre de inmensa majestad,
    Hijo único y verdadero, digno de adoración,
    Espíritu Santo, Defensor.

    Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
    Tú eres el Hijo único del Padre.

    Tú, para liberar al hombre, aceptaste la condición
    humana sin desdeñar el seno de la Virgen.

    Tú, rotas las cadenas de la muerte,
    abriste a los creyentes el reino del cielo.

    Tú te sientas a la derecha de Dios
    en la gloria del Padre.

    Creemos que un día
    has de venir como juez.

    Te rogamos, pues,
    que vengas en ayuda de tus siervos,
    a quienes redimiste con tu preciosa sangre.

    Haz que en la gloria eterna
    nos asociemos a tus santos.

    Salva a tu pueblo, Señor,
    y bendice tu heredad.

    Sé su pastor
    y ensálzalo eternamente.

    Día tras día te bendecimos
    y alabamos tu nombre para siempre,
    por eternidad de eternidades.

    Dígnate, Señor, en este día
    guardarnos del pecado.

    Ten piedad de nosotros, Señor,
    ten piedad de nosotros.

    Que tu misericordia, Señor,
    venga sobre nosotros,
    como lo esperamos de ti.

    En ti, Señor, confié,
    no me veré defraudado para siempre.


    Fuente (de las dos versiones, latina y castellana): Liturgia de las Horas, Coeditores Litúrgicos, Madrid 1991, tomo IV, págs. 492-494.

    - GRACIAS A TI
    Te doy gracias, Dios mío
    porque estoy aquí, en tu casa,
    haber asistido a la Santa Misa y
    haber recibido la Sagrada Comunión.

    Te doy gracias también por ella/él,
    y ahora que estás en nuestras almas,
    ayúdanos a estar siempre unidos,
    serte fieles y llevar una vida cristiana.

    Te pido nos concedas fuerzas para luchar,
    y corazón para vivir siempre enamorados,
    cumpliendo Tu voluntad.
    No permitas que nada nos separe. Amén.

    - ORACIÓN POR LA FAMILIA (Vigilia del V Encuentro Mundial de las Familias)
    Oh, Dios, que en la Sagrada Familia
    nos dejaste un modelo perfecto
    de vida familiar vivida en la fe
    y la obediencia a tu voluntad.
    Ayúdanos a ser ejemplo de fe y amor
    a tus mandamientos.

    Socórrenos en nuestra misión
    de transmitir la fe a nuestros hijos.
    Abre su corazón para que
    crezca en ellos la semilla de la fe
    que recibieron en el bautismo.
    Fortalece la fe de nuestros jóvenes,
    para que crezcan en el conocimiento de Jesús.

    Aumenta el amor y la fidelidad
    en todos los matrimonios,
    especialmente aquellos que pasan por
    momentos de sufrimiento o dificultad.

    Unidos a José y María,
    te lo pedimos por Jesucristo tu Hijo,
    nuestro Señor. Amén.

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